La Lysimachia nummularia aporta un toque vibrante y funcional en paisajismo, creando un tapiz dorado y versátil para tu jardín.
En el vasto mundo de las plantas ornamentales, pocas especies combinan tan eficazmente la belleza visual con una funcionalidad tan marcada como la Lysimachia nummularia.
Conocida popularmente como planta de la moneda o hierba de la moneda por la singular forma de sus hojas, y también por su nombre inglés «Creeping Jenny«, esta planta se ha ganado un lugar destacado en el diseño de jardines contemporáneos.
Su capacidad para formar densas alfombras de color, su adaptabilidad a diferentes entornos y su vigoroso crecimiento la convierten en una opción fascinante tanto para los que se inician en la jardinera, como experimentados que buscan añadir textura, color y cobertura a sus espacios verdes.
El origen de la Lysimachia nummularia.
Originaria de Europa, la Lysimachia nummularia pertenece a la familia Primulaceae (anteriormente clasificada dentro de Myrsinaceae). El género Lysimachia es amplio, abarcando unas 150 especies, pero la nummularia destaca por sus características únicas.
Su nombre específico, nummularia, proviene del latín «nummulus«, que significa «monedita», en clara alusión a sus hojas pequeñas, redondeadas y opuestas, que recuerdan a monedas dispuestas a lo largo de sus tallos.
Descripción botánica de la Lysimachia nummularia.
Se trata de una planta herbácea perenne de porte rastrero. Sus tallos son flexibles y se extienden horizontalmente, llegando a enraizar en los nudos que tocan el sustrato húmedo (un proceso conocido como acodo natural), lo que le confiere una notable capacidad colonizadora.
Durante el verano, se adorna con vistosas flores axilares, solitarias, de color amarillo brillante y forma acopada, que contrastan bellamente con el follaje.
Lysimachia nummularia ‘Aurea’.
Una variedad particularmente popular en jardinería es Lysimachia nummularia ‘Aurea’, cuyas hojas presentan un espectacular color amarillo dorado o verde lima, aportando una luminosidad excepcional allí donde se planta.
Es importante no confundirla con la Plectranthus verticillatus, también llamada comúnmente «planta del dinero«, que pertenece a una familia botánica distinta y tiene requerimientos diferentes.
Usos paisajísticos de la Lysimachia nummularia.
La versatilidad de la Lysimachia nummularia permite integrarla en el jardín de múltiples maneras. A continuación vemos algunas de ellas.
Como cubresuelos o planta tapizante.
Quizás es su uso más extendido. Su crecimiento denso y bajo (reptante) le permite formar rápidamente una alfombra mullida y continua, ideal para cubrir superficies, rellenar espacios entre rocas o losas, y suavizar bordes.
Funciona perfectamente como separador natural entre parterres y césped, y su capacidad para serpentear entre piedras crea efectos visuales muy atractivos.
En condiciones adecuadas de humedad, puede considerarse incluso un sustituto del césped en áreas de poco tránsito.
En jardines verticales y cestas colgantes.
Su hábito de crecimiento rastrero se traduce en un espectacular porte colgante cuando se cultiva en altura. En una sola temporada, sus tallos pueden caer en cascada hasta un metro de longitud, lo que la hace perfecta para jardines verticales, muros verdes, macetas altas y cestas colgantes, donde su follaje crea un efecto de cortina muy decorativo.
Esta opción es también una excelente manera de disfrutar de su belleza controlando su potencial expansivo.
En zonas húmedas y bordes de estanques.
Al ser nativa de zonas húmedas y riberas, la Lisimaquia prospera excepcionalmente, bien en los márgenes de estanques, arroyos o en jardines de lluvia.
Tolera suelos muy húmedos e incluso puede crecer parcialmente sumergida, lo que la hace apta para biofiltros o zonas de transición entre el agua y la tierra firme. Su adaptabilidad a ambientes tanto terrestres como semiacuáticos es notable.
Los cuidados de la Lysimachia nummularia.
Aunque es una planta resistente, conocer sus preferencias asegurará un crecimiento vigoroso y saludable:
- Ubicación y luz: Prefiere exposiciones de pleno sol o sombra parcial. La intensidad lumínica influye directamente en el color del follaje a pleno sol, especialmente la variedad ‘Aurea’, mostrará sus tonos más dorados y brillantes; en sombra parcial, el color tenderá a ser más verdoso.
- Temperatura: Es bastante adaptable a distintas condiciones climáticas, aunque muestra preferencia por temperaturas templadas y cálidas. Es resistente a heladas moderadas una vez establecida.
- Sustrato: Se adapta a una amplia gama de suelos, pero su desarrollo óptimo se da en sustratos ricos en materia orgánica, que retengan bien la humedad, pero que a la vez ofrezcan un buen drenaje para evitar el encharcamiento de las raíces.
- Riego: Este es un factor crítico. La Lysimachia nummularia demanda humedad constante en el sustrato. Los riegos deben ser frecuentes, especialmente durante los periodos secos y cálidos, asegurándose de que la tierra nunca llegue a secarse por completo. Sin embargo, es fundamental evitar el estancamiento de agua. En suelos secos, la planta no prosperará.
- Abonado: Generalmente, no es muy exigente. La incorporación de compost o materia orgánica al suelo en el momento de la plantación suele ser suficiente. Si se cultiva en maceta o se desea un crecimiento extra vigoroso, se puede aplicar un fertilizante líquido equilibrado diluido cada 3-4 semanas durante la temporada de crecimiento (primavera y verano).
- Poda: No requiere podas regulares para su salud, pero pueden realizarse podas de control para limitar su expansión si se vuelve demasiado invasiva en el jardín. También se puede recortar ligeramente después de la floración para mantener una apariencia más compacta y ordenada, o para rejuvenecer la planta.
Plagas y enfermedades de la Lysimachia nummularia.
Es una planta bastante resistente. Ocasionalmente, en condiciones de excesiva humedad y poca ventilación, puede ser susceptible a ataques de caracoles y babosas, o a enfermedades fúngicas como el oídio o manchas foliares.
Por ello, es importante mantener un buen drenaje y una adecuada circulación de aire, lo que le ayuda a prevenir estos problemas.
Debemos tener en cuenta la consideración sobre su potencial invasor. Su vigor y capacidad de auto-propagación por acodo hacen que, en ciertas regiones (como Norteamérica, donde fue introducida) y condiciones favorables, pueda comportarse de manera invasiva.
Es importante ser consciente de esto al plantarla directamente en el suelo en microclimas muy propicios, considerando el uso de barreras físicas o limitando su cultivo a macetas y contenedores si se quiere evitar una colonización no deseada.
El cultivo de la Lysimachia nummularia.
La reproducción de la Lysimachia nummularia es sumamente sencilla, lo que contribuye a su popularidad. Se propaga de forma natural tanto por semillas como vegetativamente a través de sus rizomas y, principalmente, por el enraizamiento de sus tallos (acodo).
El método más fácil y rápido para multiplicarla es la propagación vegetativa. Por esquejes de tallo enraizados, simplemente localiza un tallo que ya haya emitido raíces en algún nudo que estuviera en contacto con el suelo húmedo. Corta una sección de este tallo que incluya el nudo con raíces, planta esta nueva sección directamente en su ubicación definitiva (suelo o maceta) con un sustrato adecuado y húmedo, y en poco tiempo, tendrás una nueva planta independiente lista para crecer.
También se pueden tomar esquejes de tallo sin raíces y ponerlos a enraizar en agua o directamente en sustrato húmedo, aunque el método del acodo natural es prácticamente infalible. No necesita hormonas de enraizamiento porque emite raíces con facilidad.
Como vemos, la Lysimachia nummularia es, sin duda, una joya para cualquier jardín. Su vibrante follaje, especialmente en la variedad ‘Aurea’, su encantadora floración amarilla, su asombrosa versatilidad de usos y su facilidad de cuidado y propagación la convierten en una elección excelente para añadir color, textura y cobertura.