Flores en cima

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Flores de statice en jarrón

El reino vegetal nos sorprende constantemente con su diversidad y complejidad. Una de las maravillas más visibles es la forma en que las plantas agrupan sus flores, creando estructuras conocidas como inflorescencias.

Estas agrupaciones no son caprichosas; optimizan la polinización, maximizan la atracción visual para los polinizadores y aseguran una producción eficiente de semillas.

Existen fundamentalmente dos grandes tipos de inflorescencias según su patrón de crecimiento: las racemosas (o indefinidas), donde el eje principal sigue creciendo y las flores inferiores se abren primero; y las cimosas (o definidas), que presentan un patrón de desarrollo muy particular y fascinante, objeto de este artículo.

¿Qué son exactamente las inflorescencias cimosas?

Las inflorescencias cimosas, o simplemente cimas, se caracterizan por un rasgo distintivo: la flor que se encuentra en el extremo del eje principal es la primera en madurar y abrirse. Este suceso detiene el crecimiento apical (hacia arriba) de ese eje principal.

Entonces, ¿cómo continúa el desarrollo de la inflorescencia? La planta activa yemas laterales situadas por debajo de esa primera flor terminal. Estas yemas se desarrollan en nuevas ramas que, a su vez, también terminarán en una flor, limitando su propio crecimiento y potencialmente dando lugar a nuevas ramificaciones laterales.

Este proceso se repite, creando estructuras florales con arquitecturas muy variadas. En esencia, el crecimiento principal es limitado, y el desarrollo continúa a través de ejes laterales.

Tipos de flores cimosas

Clasificación de la diversidad de las cimas.

La belleza de las cimas reside en su variabilidad. Los botánicos las clasifican según cómo y cuántas ramas laterales se desarrollan:

Inflorescencias cimosas según el número de ramas laterales por nudo:

  • Monocasio (o Cima Unípara): Debajo de la flor terminal, solo se desarrolla una rama lateral. Si esta rama también produce una sola rama lateral, y así sucesivamente, se forma un monocasio. Un ejemplo clásico es el Nomeolvides (Myosotis).
  • Dicasio (o Cima Dicotómica): Se desarrollan dos ramas laterales por debajo de la flor terminal. Este es un patrón muy común, visto en las Clavelinas y Claveles (Dianthus). Los dicasios pueden ser:
    • Paucifloros: Con pocas flores en total.
    • Multifloros: Con numerosas flores, formando estructuras densas.
  • Pleiocasio (o Cima Multípara): Surgen tres o más ramas laterales por debajo de la flor terminal. Un buen ejemplo son los populares Malvones o Geranios (Pelargonium).

Inflorescencias cimosas según la disposición espacial de las aamificaciones (especialmente en monocasios):

  • Cima Escorpioide (o Circinada): Las ramas floríferas nacen siempre del mismo lado de la rama anterior, haciendo que la inflorescencia tienda a curvarse sobre sí misma, como la cola de un escorpión. Es típica de la familia Boraginaceae (Nomeolvides, Vipereinas).
    • Drepanio: Si todas estas ramas se mantienen en un mismo plano.
    • Cincino: Si las ramas se disponen en diferentes planos (más tridimensional).
  • Cima Helicoidal (o Helicoide): Las ramas laterales surgen alternativamente a uno y otro lado del eje anterior, creando un patrón en zigzag.
    • Ripidio: Si las ramas se mantienen en un mismo plano.
    • Botrix: Si las ramas se disponen tridimensionalmente.

Inflorescencias cimosas según la complegidad:

  • Simples: El eje principal (y los laterales) portan flores individuales.
  • Compuestas: El eje principal (y a veces los laterales) no portan flores directamente, sino que sostienen inflorescencias secundarias que, a su vez, son cimas. Esto crea estructuras más complejas y densas. Muchos geranios o Kalanchoes presentan cimas compuestas.

Ejemplos de plantas ornamentales con cimas.

Las inflorescencias cimosas son muy comunes y las encontramos en muchas de las plantas ornamentales que admiramos en jardines, balcones y como flor cortada en Europa. Aquí una selección de las más populares:

  • Clavel y Clavelina (Dianthus caryophyllus, D. barbatus, etc.): Iconos de la flor cortada y también populares en macetas y arriates. Presentan inflorescencias en dicasio, a menudo multifloras.
  • Geranio o Malvón (Pelargonium zonale, P. grandiflorum, P. peltatum, etc.): Reyes indiscutibles de balcones y terrazas. Sus vistosas agrupaciones de flores suelen ser pleiocasios compuestos, que a menudo toman una forma similar a una umbela (pseudo-umbela).
  • Nomeolvides (Myosotis sylvatica): Pequeñas pero encantadoras flores azules, rosas o blancas, perfectas para borduras primaverales. Muestran la característica cima escorpioide.
  • Kalanchoe (Kalanchoe blossfeldiana): Una planta de interior o exterior (en climas suaves) muy duradera y florífera. Sus densos ramilletes de flores son dicasios compuestos, formando corimbos aparentes.
  • Begonia (muchas especies y híbridos, ej. Begonia semperflorens, Híbridos tuberosos): Tanto las begonias de flor para jardín como las espectaculares begonias tuberosas para maceta suelen presentar inflorescencias cimosas, a menudo complejas.
  • Hipérico o Hierba de San Juan (Hypericum calycinum, H. perforatum, Híbridos ornamentales): Arbustos o subarbustos valorados por sus flores amarillas (y a veces sus frutos). Suelen florecer en cimas dicasiales.
  • Sedum o Uña de Gato (Sedum spectabile, Sedum telephium): Plantas suculentas muy resistentes, populares en jardines por su floración otoñal. Forman densas inflorescencias terminales planas (corimbiformes) que son pleiocasios compuestos.
  • Gisófila o Paniculata (Gypsophila paniculata): Imprescindible en arreglos florales para dar volumen y ligereza («velo de novia»). Aunque la inflorescencia general es una gran panícula, las unidades florales últimas que la componen son pequeñas cimas (dicasios).
  • Violeta Africana (Saintpaulia ionantha): Una de las plantas de interior más queridas. Sus flores surgen en pequeñas cimas simples o compuestas desde la base de las hojas.

Con esta información que, esperemos sea lo suficientemente fácil de entender, la próxima vez que admires un clavel, un geranio o las humildes nomeolvides, fíjate bien en cómo se disponen sus flores.

Estarás observando una inflorescencia cimosa, un testimonio de la eficiencia y la belleza evolutiva en el mundo vegetal. Comprender estas estructuras no solo enriquece nuestro conocimiento botánico, sino que también nos permite apreciar aún más la diversidad floral que nos rodea.

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